Desde el silencio

Con Gustavo Pecini

El orgullo de trabajar para los chicos

Atento, se toma las cosas muy en serio, con la responsabilidad que significa estar a cargo, luego del presidente, de la continuidad del fútbol formativo.

Con 52 años, Gustavo, oriundo de General Roca, este año asumió la secretaría del futbol menor e infantil de la Liga del Sur. Casado con Analía hace 25 años, con quien tuvo un hijo, Franco, de 19, quien juega en Liniers, se muestra apasionado de esta nueva función.

Gustavo, ¿cómo llegaste a ser consejero de Liniers?

Fue en el 2011. En un principio arranque en la subcomisión del futbol menor e infantil del club, ya que Franco juega ahí. El que estaba de consejero en aquel momento no pudo acudir mas a la Liga, y me ofrecieron el lugar a mí.

¿Qué vinculo te une a Liniers?

Cuando me vine a Bahía, vivía por el Barrio Universitario, y de a poco le fui tomando cariño, yendo a la cancha, utilizando las instalaciones y demás. Y me metí de lleno cuando mi hijo empezó a jugar al fútbol en el club.

¿Por qué te vinculaste con el fútbol menor e infantil?

Porque es algo totalmente distinto a los grandes. En el fútbol de primera hay que lidiar con viajes, sueldos, los mismos jugadores, mientras que con los chicos te vas encariñando ya que seguís todo su progreso desde las infantiles, el paso a menores y te enorgullece cuando los ves formando parte de una lista de buena fe en los torneos federales o de la primera local. Quieras o no, con los chicos te vas encariñando. Para hacer esto necesitas vocación.

¿Te ves como futuro presidente de las formativas?

Si, me gustaría. No es una decisión mía, sino que el cargo lo designa el presidente de la Liga del Sur. Interiormemnte, creo que tengo las condiciones para serlo.

¿Qué cambios harías en el fútbol formativo?

Estamos buscando el aval para adaptar las canchas de las infantiles a sus posibilidades. Esto significa cambiar las pelotas, achicar las medidas tanto de los arcos como de las canchas. Otra de las cosas que queremos cambiar es buscar un tope en el resultado; es decir, si un partido tiene una diferencia muy abultada, llegar a un tope, por ejemplo, de 8 goles.

¿Qué opina tu familia?

Mi señora ya está acostumbrada. Entiende que esto es lo que me gusta. 


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