Papá corazón

Diego Lisandro Romero, todo un goleador

El hijo de El Búfalo

Diego Lisandro Romero, categoría 97, es un 9 de esos picantes. Que no sólo andan por el centro del ataque, metido entre los centrales, sino que se recuestan por los costados. Y hacen doler. A partir de piques, de cuerpear al rival. De llegar seguido al área. Y convertir, claro. Como hizo en la tarde del martes 1 de este mes, cuando con su equipo, Sansinena, desparramó defensores de Villa Mitre en Cerri. Fue un partido de Tercera juvenil. Fue 3 a 1 para el albirrojo. Y fue un triplete de Romero, el hijo de Andrés. El Búfalo, para los amigos.

"Está en una etapa de aprendizaje, pero viene bien. Metiendo goles, además. Ya debutó en la Primera, incluso en el Federal B, pero hay que llevarlo despacito. Yo lo disfruto, como a mis otros pibes. El mellizo de Diego, que juega de 8 y es además goleador en la categoría 97; y el más grande, de 27, El Rafa, que juega en la Liga Comercial, en regulares por Rastro Vieytes".

Sereno, reflexivo, Andrés, además de ser un DT recibido en la Escuela de Técnicos que funciona en Bahía Blanca, es un padre que no pierde detalle del juego. Pero lo somatiza por dentro. Sin grandilocuencias.

De hecho, ni siquiera festejó los goles de su hijo. El segundo una joyita, picándosela al arquero.

Lo que se dice, un padre de esos que dan envidia en una cancha...

"Si tengo que definirlo digo que es un típico 9 de área, que se tira, si es necesario, bien a los costados, aunque mucho no le gusta. Creo que se trata de un goleador nato", sostiene. Y con razón.

El Búfalo con sus dos orgullos xxxxx y Diego.


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