Para imitar

Xavi Hernández: “El tercer hombre es imposible de defender”

“Te explico lo que significa. Imagina a Piqué queriendo jugar conmigo, pero yo estoy marcado, tengo a un marcador encima muy pesado. Bien, pues está claro que Piqué no puede pasármela, es evidente, con lo que yo me aparto y me llevo al marcador conmigo. Entonces, Messi baja y pasa a ser el segundo hombre. Piqué es el 1°, Messi el 2° y yo el 3°. Yo tengo que estar muy atento, eh. Piqué entonces juega con el 2° hombre, Messi, que se la devuelve; y en ese momento aparezco yo, dejo clavado a mi defensor que se ha despistado, y Piqué me pasa la pelota totalmente desmarcado. Si el que me defiende está mirando el balón no puede ver que me desmarco; entonces aparezco y soy el tercer hombre. Ya hemos conseguido la superioridad. Esto es indefendible. Es la escuela holandesa, es Cruyff. Es una evolución de los triángulos holandeses. El hombre libre significa que siempre puedes buscar la superioridad, por más que el fútbol sea un deporte de 11 contra 11. Hay días que buscamos esa superioridad a partir de Víctor Valdés y eso aún tiene más mérito. A veces los rivales nos aprietan tan arriba y de manera tan intensa que hacemos el 3 contra 2 incluso dentro del área con Valdés, Piqué, Busquets o yo. Y a partir de ese punto, ya puedes atacar con superioridad.

Buscar el hombre libre es, por ejemplo, que los centrales tengan el balón y uno de ellos siempre quede libre porque siempre tienes un defensa más que delanteros contrarios. En ese caso, Puyol sube, sube y sube hasta que le sale al paso un rival. Si quien le intenta frenar es mi marcador, entonces el hombre libre paso a ser yo. Si le sale al paso el marcador de Iniesta, Andrés es el hombre libre. Y así buscamos la superioridad en cualquier zona del campo. Haces un 3 contra 2, lo ganas y ya tienes el hombre libre. Avanzamos posiciones. Mira, hoy en día el fútbol es movimiento constante porque todo el mundo está muy bien físicamente y hay una intensidad muy alta. Si yo paso el balón y me quedo parado y tú me marcas; entonces no hay salida. Por eso se dice siempre lo de toca y sal. Pues no. A veces es toca y sal, pero a veces no. En ocasiones haces ver que tiras una pared y, en ese caso, es toco y me quedo. Depende del contrario. Por esta razón, cualquier jugador que viene a Can Barça tarda un mínimo de cuatro meses en adaptarse. Porque a veces es una cosa, pero a veces es la contraria".

Xavi Hernández

Del libro “Senda de campeones” de Martí Perarnau (2011).


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