Para imitar

Correa, de padre a hijo

Herencia de una filosofía llamada Liniers

Cuando mi amigo y periodista Walter Gullaci me pidió que haga un texto como padre y entrenador, acerca de los sentires y sensaciones por el retiro del fútbol profesional (así lo tomó él desde su formación hasta la competencia de primera división) de Joaquín, creí que este era el espacio ideal para hacerlo, porque es un producto genuino del Fútbol Formativo.

Principios del Fútbol Formativo que desde su creación en el club en la década del 80, fueron los que priorizamos junto a Néstor Herrero, principal responsable de lo que hoy es la esencia y filosofía de nuestro Club, "FORMADOR DE DEPORTISTAS PARA EL ALTO RENDIMIENTO Y LA VIDA".

Pertenencia desde los 4 años participando en escuelas deportivas, a partir de los 8 en el fútbol exclusivamente y a los 10 empieza a competir oficialmente por Liniers durante 12 años, junto a sus compañeros, principalmente de la categoría 90, obtuvieron más de 12 títulos desde infantiles a 1ra división. Siempre con los valores de solidaridad, esfuerzo, amor a un club, a sus colores, a su idiosincrasia, todo esto inculcado por formadores de gran capacidad profesional, y fundamentalmente pedagógica y humana.

Entrenadores como Pichu Desideri, Daniel Correa, Rafaél Galiccio, César López, Guillermo Puliafito, Carlos Quinteros, Fernando López, Fredy Sabadín, Caco Cisneros, forjaron el espíritu, la capacidad de soportar el esfuerzo y valorar esa cualidad. En la competencia respeto por el club que representan, hacia los rivales y siempre todos dando todo. Siempre con espejos de jugadores del club. De chiquito vio jugar y comportarse a Suay, Graff, Miralles, Echeverría, Carrio, y cuando va por primera vez a un vestuario de 1ra el máximo ídolo del club, Julio Acosta lo recibe con su humidad y humor, y con Lucas Partal, HernánRosell, el Turu Martínez y Gonzalo Troncoso que lo ayudan a seguir creciendo a él, al Chiqui Bouzat, a Lautaro Martínez, a Pancho Pizzini, y a todos los chicos que su génesis formativa es la de Liniers.

Con un Club que le dio todo esto y más, es muy difícil que su carrera deportiva, como la de sus compañeros, no haya podido desarrollarse como su talento merecía. Por razones de estudio y profesionales (es Kinesiólogo) sus últimos 5 años jugó en Unión de Torquinst, institución a la cual Joaquín y la familia agradecen el cariño y respeto tanto de sus jugadores como de su gente.

Traté de ser lo más objetivo posible, permítanme una subjetividad. Me dio, junto a sus compañeros de equipo (mis hijos deportivos), la mayor felicidad de mi carrera profesional entrenando un equipo. Ser Bicampeón en Liniers, "mi club", como padre y entrenador físico. No hay algo que lo supere.


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