En la cancha

Mundialito / De la mano de Andrés Sarrocco

El primer llamado llegó desde Neuquén

Para orgullo de los organizadores del Mundialito que congregará a cientos de chicos de toda la región en Monte Hermoso, del 26 de febrero al 1 de marzo próximos, el primer llamado llegó desde Neuquén. De la mano de un formador nato. De esos que prestigian la actividad. O como solía decir el Flaco César Luis Menotti, “dignifican la profesión”.

El neuquino Andres Sarrocco es de esos jóvenes entrenadores que dejan su impronta en el sitio en el que le toque moldear a futuras promesas del fútbol. En este caso, patagónico. Con Atlético Neuquén, club que intervendrá en el Mundialito a realizarse en la localidad balnearia para chicos nacidos entre los años 2005 a 2012.

Hoy a cargo de los planteles de reserva y primera división de Atlético Neuquén, lo desvela continuar alimentando su voracidad de aprendizaje. De allí que suele acudir a observar en vivo y en directo los trabajos formativos de clubes de AFA, pero también de otros ámbito no tan accesibles. Como los que proponen algunos clubes de Europa.

El tema de seguir creciendo. Acoplarse a los nuevos métodos de trabajo. E incorporarlos en el día a día a sus pibes. Sin olvidar esas aventuras lindas que tanto les sirven a los chicos, como ésta que se avecina en Monte.

A la espera de una propuesta en un club de AFA, hoy su lugar en el mundo sigue siendo Neuquén, donde Andrés aguarda el nacimiento de su primera hija.

Aquel delantero que supo ser hoy se viste de DT. Pero lo que más lo desvela es la formación. Y no sólo del jugador...

“Un tema muy delicado pasa por la actitud de algunos padres. Voy a utilizar una frase que vale para el caso: Acá en Neuquén llegamos a pensar que muchos padres son el cáncer del fútbol formativo. No permiten que el chico sea chico. Le trasladan sus propias frustraciones y consideran que sus hijos les tienen que satisfacer sus propios anhelos. No les permiten equivocarse. “Que sus hijos no sean titulares o no sean convocados para un partido determinado se convierte en una tragedia para el chico. Y entonces llega la crítica artera al técnico, a la institución. Y Lejos de ayudar al chico lo flagelan. Equivocan el mensaje. De ninguna manera promueven la constancia, el sacrificio y la perseverancia. Optan por sacar a su hijo del club, a que pruebe en otra parte. Y así no favorecen el proceso de aprendizaje y desarrollo del menor”.

Ya hablando sobre el juego propiamente dicho, Andrés aclara que a los chicos más talentosos, de mayor caudal técnico, que están claramente por encima del resto, hay que cuidarlos especialmente para que no ingresen en una meseta peligrosa.

“A esos chicos hay que crearles desafíos permanentes, como por ejemplo subirlos alguna categoría, aunque sea en los entrenamientos, donde tengan que resolver situaciones con chicos de otra contextura y otra edad, suele dar sus frutos. La idea es incorporarlos a etapas de aprendizaje cada vez más dificultosas para que la puedan resolver, porque es obvio que tienen otras condiciones. Y así que sigan potenciando sus capacidades”.

Asegura que cuando un chico desembarca en una institución lo primero a tener en cuenta es la recolección de información sobre, por ejemplo, su entorno familiar.

“Después apuntar mucho a las áreas interdisciplinarias que deben ser abordadas por profesionales aptos para cada caso. Pedagogos, psicólogos, médicos, nutricionistas. Pero está claro que la percepción del profe en el día a día es clave para que no se escapen situaciones complejas que bien abordadas se pueden solucionar. Ver si el chico llega al entrenamiento triste, bajoneado o no incorpora valores esenciales de compañerismo o de la faz colectiva. La disciplina, el aseo, los cuidados en la noche, las adicciones...

“Hay un entrenamiento que yo denomino invisible que todo buen formador debe abordar. El fútbol requiere entrenamiento y disciplina. Y la noche, por ejemplo, propone situaciones totalmente contrarias a ello”.

-¿Es conveniente tratar a todos los chicos de la misma manera?

-No, básicamente porque somos individuos. Por ello hay que rescatar aquello del trabajo de las áreas interdisciplinarias. Muchas veces los técnicos de Primera utilizan eso de promover a juveniles a los planteles superiores como una forma de ver cómo reaccionan ante un evento de ese calibre. Y ver cómo se manejan luego a la hora de bajar a sus categorías. Esa es una parte de la enseñanza. Está claro que llegar a ello forma parte de un premio para quien ha cultivado el esfuerzo como premisa. No es nada fácil llegar a ser parte de un plantel de primera división en cualquier instancia.

-¿No cualquiera es formador?

-Yo lo asocio mucho a no formar solamente a un jugador de fútbol sino, también, a una persona de bien para que se acople a la sociedad, a la vida misma. Está asociado a un trabajo de instalar valores ciudadanos. El formador, mientras tanto, va incorporando herramientas, inclusive pedagógicas, de capacitación, para el momento de incursionar, si se lo plantea como un objetivo, en un ámbito ya diferente como el de manejar un plantel superior.

-¿Hasta dónde el resultado del fin de semana debe desvelar a un formador?

-El resultado es parte del proceso. Te voy a contar una experiencia. Acá en Atlético Neuquén llegamos a jugar dos finales con la quinta y la reserva y en ambos casos perdimos, pero fue algo muy positivo para un club no muy habituado a arribar a estas etapas definitorias. Y que tiene bien en claro que el proceso está por encima del resultado, con lo cual se valoró especialmente eso.

-¿Qué es lo que más te seduce de cara al futuro?

-Yo vengo desarrollando toda una temática de trabajo como coordinador del fútbol formativo. Muchos clubes trabajan con varios técnicos en sus divisiones y cada uno de ellos con su librito a cuestas, por lo que al momento de irse y llegar un reemplazante no existe una idea de coherencia, de trabajo unificado en las diferentes áreas y divisiones. No queda nada. Todo ello hay que amalgamarlo mediante una coordinación. Un sello, una filosofía que marque el camino.

Un referente: “Julián Tartaglia, quien trabajó en Racing y en el Celta de Vigo es un poco mi referencia en cuanto al trabajo que debe desarrollarse en la faz formativa”.

Metodologías: “Deben ser por igual en busca de una línea de juego, desde la Primera hasta la décima división”.

¿De qué juego?: “Soy de la idea de que los chicos, en el proceso formativo, no deben tener una posición definida, establecida”.

Villa Mitre: “Del fútbol de Bahía tuve la posibilidad de conocer a Villa Mitre. Me pareció un club con un gran predio. Incluso llegué a charlar con el presidente Juan La Rocca”.


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