Para imitar

Con Raul Patrizio, formador y captador de Lanús

La eterna discusión entre lo innato y lo adquirido

Raúl Patrizio, a sus 55 años, transita a pleno este momento como captador de talentos para el club Lanús. Hoy por hoy, un club modelo en el ámbito formativo a nivel de AFA.

Profesor de educación física, además dirige las categorías séptima, octava y novena de los granates a nivel de la Liga Metropolitana. Entonces amalgama las dos profesiones: docente y técnico. Siempre detrás de su gran pasión, que es el fútbol base.

Asiduo concurrente con su familia a las playas de Monte Hermoso -"me enamore hace rato de este paraíso", sostiene-, Patrizio aprovechó su estadía en febrero para ver unos cuantos partidos del reciente y exitoso primer Mundialito "Creando Futuro" que organizaron el municipio y Doble5.

Y la oportunidad sirvió, además, para que deje sus puntos de vista acerca de una etapa tan maravillosa como a la vez compleja. La formativa.

"Pertenezco al departamento de captación de Lanús que observa a muchísimos chicos, especialmente su técnica individual. Entre los que nos llaman la atención efectuamos un elevamiento en cuanto a sus perfiles, recepción, pase, comprensión del juego. Si se inclina a jugar simple, siendo que en fútbol hoy se  trata de simplificar, de hacer fácil lo difícil".

-Recuerdo que mi Viejo decía que con sólo ver a un chico caminar se daba cuenta si tenía o no virtudes futboleras. ¿Es tan así?

-A ver... (sonrisas) El argentino, ya por naturaleza, tiene un estilo que no responde a una táctica, a una estructura. Antiguamente se decía "hacer la nuestra", sin depender de lo que imponía la vieja escuela inglesa. Y sí, observamos esas señales de nuestros pibes. La impronta y la improvisación tan característica del jugador argentino. Obvio que si realmente tiene condiciones, luego, ya en formativas, se lo disciplina, pero sin ser exagerados, porque sino le estaríamos quitando esa magia tan propia del chico que nace en este suelo.

-¿Se nace pero también se cultiva el talento?

-La discusión eterna entre lo innato y lo adquirido. Creo que hay mucho de lo innato, pero también de lo adquirido. Para que un jugador llegue a la elite se deben complementar esas dos facetas. Hoy los clubes trabajan, y no tengo muy en claro si es lo más conveniente, con chicos a partir de las categorías 2014, 2015 y hasta incluso con chicos 2016. Creo que es demasiado temprano. Y hasta chocante. Pero a esa edad ya se perciben ciertas condiciones diferentes. La idea es que de a poquito se les empiece a incorporar enseñanzas.

-Frente a tantos flagelos que sobrevuelan sobre el chico, como la violencia familiar, las adicciones, las carencias..., ¿cómo se resuelve un escenario tan complejo?

-La gente que está a cargo de la formación debe estar muy preparada y conocer los ciclos evolutivos del chico. A veces pienso que hasta debe estar más preparada que un técnico de Primera. Sabemos que el mayor presupuesto se destina al ámbito profesional, pero el área formativa debe estar fundamentada y contenida en muchísimos aspectos. Los clubes que apuntan directamente a sostener sus áreas de infantiles y juveniles son los que mayores progresos tienen a niveles competitivo y económico.

"Lo competitivo y las presiones que se van incorporando en la etapa formativa dependen de los límites que impone la edad del chico. Y también, es cierto, del entorno en el que se desenvuelve, del que no podemos hacernos los desentendidos".

-¿Lanús es un claro ejemplo de lo que representa un club netamente formador?

-Totalmente. Hace sólo tres años que trabajo en Lanús y cada día me sorprendo más por lo que se promueve desde el club. Pero no es el único. Vélez, por ejemplo, es otra entidad que hace las cosas muy bien en inferiores. El problema es que a la mayoría de los clubes no les interesa invertir en algo que no se ve, al menos en el corto plazo. Entonces sólo invierten en la etapa profesional, dejando de lado sus formativas. Y ese es un grave error conceptual. Los resultados en la formación de un chico se ven recién a los 10 años.

"Fijate que Lanús pelea el título en Reserva, salió campeón en cuatro de las seis categorías de AFA en la última temporada y está proyectando a muchos jóvenes al plantel de Primera que orienta Luis Zubeldía, un hijo dilecto del club. Nada es casual en fútbol.

"Y con un dato elocuente. El plantel de Reserva está integrado en su mayoría por chicos que se iniciaron en el club en la etapa de infantiles, ni siquiera a partir de juveniles. O sea, se trata de una verdadera escuela".


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