El impacto lo dejó inconsciente. El golpe le causó heridas internas muy graves, un aplastamiento de sus pulmones y su corazón. Joaquín perdió muchísima sangre y entró en un paro cardiorrespiratorio del que lograron reanimarlo. Aunque las secuelas fueron irreversibles: la falta de oxígeno derivó en la muerte cerebral.
Serena rememora cómo se enteró estando en su casa de lo que le había pasado a su hijo tan lejos, en Neuquén.
“Ese día nos llamaron por teléfono, yo estaba llegando de mi trabajo y mi marido estaba en casa, le dije: 'Joaquín tuvo un accidente'. Eran las dos de la tarde, y el accidente ocurrió más temprano. Conseguimos vuelos separados y recién pudimos viajar a la tarde noche. Yo llegué a las dos y media de la mañana para ver a mi hijo”, explica Serena.
Y no puede evitar llorar cuando recuerda la emoción de Joaquín por asistir al campamento y la confianza ciega que ella tenía por los organizadores, a quienes considera gente comprometida con su trabajo.
“Los chicos iban acompañados por jóvenes que son los organizadores, y también los acompañaron algunos papás. Los chicos los cuidan todos los años, yo estaba tranquila porque era el segundo año que Joaquín iba de campamento y estuvo cuidado por ellos todo el año. Era un campamento muy preparado, estuvieron tres años organizándolo, pero no pensaron en los arcos... nadie pensó en eso. Joaquín fue a un campo recreativo, en donde estaba todo controlado menos el arco”, cuenta.
Joaquín finalmente falleció el 5 de enero, pero pudo mejorar la vida de cuatro chicos: sus riñones fueron donados a dos nenes y sus córneas a otros dos chicos. Los padres de Joaquín dicen que, aunque el tema está en manos del abogado que los representa, pudieron saber que la escuela reconoce la negligencia y se mantiene cerrada por el momento.
“Le gustaba ser arquero o delantero pero no estaba yendo a fútbol estos últimos meses. Comenzaba este año otra vez pero ya no se puede. Es muy difícil seguir, es el dolor más terrible que existe”, dice Serena.
Y añade: “Estuvimos mirando otros casos y queremos que no haya una próxima vez. Nos reunimos con un diputado provincial y uno nacional y la idea es que no vuelva a pasar. Queremos una ley efectiva a nivel nacional que controle el tema arcos porque no es costoso anclar un arco. Los controles deben ser mínimamente semestrales y estrictos. Esto va a salvar vidas”.
Los puntos fundamentales que debe contemplar la ley son los siguientes, de acuerdo al proyecto: 1) la obligatoriedad de anclaje, es decir, que todos los arcos de fútbol en predios públicos y privados (sean clubes, campamentos, potreros, plazas o escuelas) estén amurados al suelo de forma permanente; 2) protocolos de inspección con controles y certificaciones de seguridad obligatorias; 3) que se establezcan sanciones con responsabilidades legales específicas para quienes no acaten la medida.
Para los padres es importantísimo que sea nacional y que “cada provincia se responsabilice de hacer controles para velar por los chicos”.
“En 2020, 2021 y 2022 hubo casos. Son tres casos mortales en tres años, este momento es para cortar un ciclo, puede traer concientización para que dure más de un tiempo. Todos fuimos chicos, yo también me colgué de un arco, es algo completamente evitable. Ya sea que se renueven para un evento o por determinada acción, los arcos tienen que estar boca abajo o anclados al piso”, concluye Adrián.
Joaquín era el único hijo de la pareja, que formó una familia ensamblada. La semana que viene cumpliría 13.
Adrián y Serena buscan poner el tema en agenda y para promulgar esta ley. Por eso piden que se compartan sus teléfonos para llegar a más gente que pueda acompañarlos: +54 9 11 3137-0015 (Serena) y +54 9 11 5850-3020 (Adrián).
El caso de Benicio Farji
El 28 de octubre de 2025 por la tarde, Benicio (8) practicaba básquet en el Club Argentino de Quilmes. Ya había terminado su entrenamiento pero él y sus amigos se quedaron un tiempo extra jugando en una cancha con aros de básquet y arcos de handball.
Un arco de handball que no estaba sujetado al suelo se desplomó sobre él. Detrás del dolor comenzaron a circular distintas versiones sobre cómo ocurrió el accidente: hubo padres que sostuvieron que un niño se habría trepado del arco, lo que habría provocado que se inclinara hacia adelante y cayera sobre Benicio; otros aseguraron que el arco se desplomó solo.
Debido a su cuadro grave, fue trasladado del Hospital Isidoro Iriarte al Hospital de Alta Complejidad El Cruce, Florencio Varela, donde los médicos confirmaron que se encontraba con muerte cerebral. Finalmente falleció el 30 de octubre.
Fuente : Clarin