Mano a mano

Antonella Tacchetti

Arbitro, profe de baile y entrenadora por TV

Los días de esta joven de 25 años son tan multifacéticos como su personalidad.

Por Silvina Juárez

Antonella Tacchetti es como ese volante todoterreno: No para un instante.

Cursa cuarto año del Profesorado de Educación Física, es "la profe" de baile de niñas, adolescentes y abuelos de Pami. Pero, además, participa (con su mamá) del programa de TV "Tu entrenadora en casa", que se emite todos los miércoles por canal 7. E imparte justicia en las canchas del fútbol liguista, fundamentalmente en el ámbito formativo.

-¿Cuándo te diste cuenta que querías ser árbitro de fútbol?

-Siempre fui muy futbolera. De chiquita miraba los partidos y los programas de televisión. Además, me encanta jugar al fútbol. El año pasado, gracias a una conocida que también es árbitro, hice el curso en la Cooperativa de Arbitros y me re enganché. Comencé un poco tímida pero de a poco se convirtió en una pasión, más que en un simple trabajo.

-¿Qué es lo que más te gusta de dirigir un partido?

   -La adrenalina. En ese momento, estás al mismo nivel que un jugador. El partido se basa en tus decisiones, tenés que estar súper atenta, tener diez mil ojos y controlar no sólo la pelota, sino todo lo que pasa en la cancha.

-Sos una chica de carácter, me imagino...

-Sí, bastante. Creo que la mayoría de los chicos, sobre todo en menores, donde ya me conocen, saben que no me gusta que me molesten, que hablen demasiado...

-¿Explicame, por favor, cómo una chica tan linda puede estar dentro de una cancha de fútbol, y no achicarse entre tanto ser masculino en plena competencia?

-Es complicado. Creo que el carácter es importante. Al principio, los chicos intentan pasarte por encima, te miden para ver si sabés o no, si los dejás hablar o no... Adentro de la cancha, yo marco los límites enseguida y les hago saber que soy un referí igual que todos. Una vez que cobré ya está.

-¿Te juega en contra ser mujer, en ese sentido?

-Sí, comenzás un pasito más atrás. Pero está bueno el reconocimiento. Por ejemplo, cuando termina el partido y viene algún técnico o un padre y te dice que lo sorprendiste, que dirigiste muy bien...

-Te debés haber cruzado con alguna frase machista seguramente...

-Las típicas: me mandan a lavar los platos, a cuidar los chicos... Yo no los escucho, es más me río. Pero yo sigo concentrada en mi trabajo.

-¿Nunca pensaste: "Pero que ganas de darle un cachetazo a este pibe, por favor que se calle..."?

-Y sí... cuando te protestan y te protestan... Pero es ahí cuando tenemos que tener la cabeza fría. Para eso estudiamos y practicamos, no tenemos que entrar en "esa". Para eso están las tarjetas, ese es nuestro límite.

-¿Influyen los padres en el partido?

-Sí, influyen en los mismos chicos.  Terminan jugando para los padres en vez de jugar para el equipo. Sobre todo en la décima o predécima, que vienen de la escuelita donde es todo más tranquilo...  De repente empiezan a conocer la competencia, se cruzan con árbitros líneas, alambrados, público. Se nota la diferencia entre los chicos que tienen padres que los apoyan desde afuera y los que no.

 -¿Qué fue lo peor que viste de un padre hacia un hijo, en el ámbito de un partido?

-Que los insulten porque le erraron o no corrieron. Una vez tuve que parar un partido porque los padres pedían que los chicos de su equipo le pegaran a un rival porque era muy habilidoso. 

-¿Quiénes son los más irrespetuosos: los hinchas, los padres, los árbitros o los jugadores?

-Sin dudas, los padres. Los hinchas son parte del folklore, cantan insultan, protestan... Pero los padres se lo toman de manera muy personal. Te vas caminando y te siguen gritando cosas. De todo el ambiente del fútbol, los que más deberían calmarse son los padres. Ir a la cancha y ver divertirse a sus hijos.

-¿Tus anhelos?

-Ser la primera mujer en dirigir la Liga del Sur. Si se hacen bien las cosas, creo que se puede.


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