Papá corazón

Historia para ser contada

El regalo más grande

El padre del jugador llega al estadio en silencio, despacito. Tiene una camiseta del club del que es hincha. Esas cosas del destino llevaron a que el padre del jugador reciba el regalo más grande: que su hijo juegue en su equipo. Pero el padre del jugador sabe que no es un regalo del todo. Por eso va solo al estadio.

No de aquellos que gritan. No de aquellos que insultan. No de aquellos que dan indicaciones. No de aquellos que hablan con su entrenador de turno para que los ponga. No.

El padre del jugador, este padre, vive una situación especial y siente lo que sienten tantos familiares de jugadores. La injusticia del aplauso que se transforma en insulto en una jugada.

Pero vamos a lo importante. A esta imagen.

El padre del jugador recibió una revista en la entrada a la cancha de Instituto de Córdoba. La apretó en su mano derecha y caminó hasta sentarse. Allí la abrió. Repasó los nombres y encontró a su hijo en el banco de suplentes. Una foto de su rostro sonriente. Entonces, el padre del jugador habla con una foto, en medio de mucha gente que se ubica en los escalones y espera un partido que está por comenzar.

El padre del jugador mira a la foto y dialoga. Le dice que confíe en su talento. Que no se deje amilanar por un fútbol traicionero. Que siga adelante. Que no afloje.

El padre del jugador es padre de un juvenil, de un jovencísimo talento. Se llama Mateo, García de apellido. Pero aquí es lo que menos importa.

En la cancha está Leonardo Rea y está su lente, su cámara de fotos. Todo el mundo va a ver un partido, Leonardo va a mirarlo.

Por eso lo ve al padre del jugador besando la foto de su hijo en la revista. Y lo conoce porque el fotógrafo está cada fin de semana en esa usina de sueños que son las inferiores de los clubes.
Por eso cuando los chicos llegan a Primera le piden, "una foto con toda la gente atrás, Leo". Y Leo se las saca.

El padre del jugador no sabe que le sacaron esa preciosa foto. El fotógrafo sabe que es una foto preciosa. "Apenas la saqué, me emocioné", me cuenta. "Por eso te la paso. Vos sabrás qué hacer".

La foto ya no es del fotógrafo ni del padre del jugador. La foto es del fútbol. Que nos regala instantes tan pequeñamente inmensos como estos.

Por Hernán Laurino. Periodista del diario “Día a Día” de Córdoba

Fotos: Leo Rea de Inferiores De Iacc Cordoba



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