Debates en el área

Miremos un poco al rugby

¿Por qué no incorporar bondades de la ovalada?

PoFernando Monacelli. Periodista, escritor y entrenador en rugby formativo

Aprovechando este momento maravilloso del rugby argentino, con Los Pumas siendo reales protagonistas del Mundial que se desarrolla en Inglaterra, me preguntaba: ¿por qué no brindarle un mensaje al futbolero de todo lo bueno que predica este deporte?

Si bien no es uno de los deportes considerados masivos en la Argentina, el rugby es quizás la disciplina que más hincapié desarrolla en la formación humana de quienes lo practican, sobre todo a temprana edad. Cosas como que los partidos en infantiles no se jueguen "contra" sino "con", que hasta los 14 años, por reglamento, no se lleve marcador ni se compita (no hay puntaje, posicionamiento ni campeón), y que la reunión de ambos equipos al final del partido para compartir un espacio de amistad y compañerismo sea obligatoria.

Por eso un técnico mira en un chico de 14 años lo que hará cuando tenga  21. Se busca mejorar la calidad del juego sin perder la del ser humano. Por eso el rugby no es competitivo hasta los 15. Y está bien que así sea...

Porque en definitiva, lo primordial, más allá de aprender la técnica y las diferentes cuestiones del juego, pasa porque los chicos se diviertan y cultiven amistades. Ni más ni menos que eso.

Ciertamente el rugby es mucho más que un deporte sino – por sobre todo –es un medio para formar y educar a las personas, un instrumento para relacionarnos y un vehículo para evolucionar como personas sociales. Está claro que convivimos a diario en un mundo contaminado, repleto de jóvenes sin rumbo ni ideales; con individuos carentes de objetivos y sentido de identidad.

Para todo ellos, el rugby puede representar un escape. Puede significar una brújula que guíe y orienta la conducta de los jóvenes en medio de tanto barullo y desorientación. Conservar los principios fundacionales de este deporte constituye hoy el punto de partida, porque está claro que un rugby huérfano de valores e ideales no sirve como herramienta transformadora.


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