Mano a mano

Con Carlos Mungo

Hay que sacarle los miedos a los chicos

Exitoso como jugador y técnico en Bella Vista, hoy está en las formativas de AFA en Olimpo y en la primera local aurinegra. Y siempre con protagonismo.

Por Walter Gullaci

Carlos Mungo sigue siendo el hombre sanguíneo y frontal de siempre. Aunque éste de hoy, ya con el buzo de DT, asome más reflexivo de aquel que vestía los cortos en su rol de duro defensor de Bella Vista.

Campeón con los albiverdes tanto como jugador y entrenador, suele recordar con cariño a su formador: el Negro Ernesto Ancán. “Es un grande”, sostiene.

Desde hace cuatro años, Mungo dirige en las formativas de AFA de Olimpo, además de conducir la primera división a nivel liguista.

Analizó al fracaso de las selecciones juveniles de AFA en la era post Pekerman-Tocalli.

“Nada es casual. La pregunta de la dirigencia a nivel formativo en los torneos de AFA pasa, en general, por cómo salieron sus equipos más que por cómo jugaron. Me toca dirigir la cuarta categoría de Olimpo y estoy en permanente contacto con la quinta y la sexta, y noto en la mayoría de los rivales que se prioiriza demasiado el resultado y no la formación del chico como jugador. La desesperación por sumar puntos es muy grande. Hay que ganar a cualquier precio”.

-Supongo que tendrás alguna anécdota al respecto.

-Quien coordinaba las menores de AFA de Olimpo (no lo menciona,, pero se trata de Ariel Paolorossi) me planteó una vez la idea de jugar contra Boca de mitad de cancha hacia atrás. Perdimos 1 a 0 y él estaba contento. ¡Pero no llegamos al arco contrario! Juro que no lo hago nunca más.

“Yo, a mis pibes, no los hago jugar más así. Hay que sacarle los miedos a los chicos y no a la inversa. Sino, les va a costar mucho más llegar a ser un jugador de primera. Segurmente Boca nos va a ganar la mayoría de las veces, pero nuestra propuesta hoy es diferente”.

El mejor prenio que puede llegar a tener, asegura, pasa porque dentro de unos años digan "mirá cuantos pibes del club juegan en la primera de Olimpo".

La televisión, sostiene, enseña para bien y para mal.

“A los chicos les cuesta mirar fútbol. Les pasa a los grandes, imaginen a los chicos. He visto en concentraciones de primera a solo cuatro, cinco jugadores mirando un Real Madrid-Bercalona y el resto en la habitación jugando a la play station o con el celular de acá para allá”.

Un caso curioso en la conformación de los planteles, pasa porque “nadie quiere ser marcador de punta”.

“En las pruebas uno les pregunta a los pibes: ¿De qué jugás? Y te responden de 5, de 9 o de volante por derecha o por izquierda. Les pregunto por ejemplo a los `9' de qué más juegan. Sino, hacemos un partido con 22 `9'”, manifiesta.

“Los laterales hoy juegan libres, mientras que adentro, en la zona central, se juega a dos toques. En el único lugar donde se generan duelos es en los laterales”, explica.

“Siempre se dice que si sube el 3, el 4 no. Pero todo cambia. Al jugar con doble 5, éstos terminan metidos en la cobertura a los laterales que se adelantan. Vemos, entonces, que por ejemplo en River Mercado tira un centro y convierte Vangioni por el otro lado”, acota.

Siempre intenta no encasillar a un jugador en un solo puesto.

“Hoy tenemos a volantes jugando de falsos laterales, a delanteros como extremos, de carriles. Todo es más dinámico”.

Lo primero que busca en un chico es buena técnica, ver cómo se posiciona en la cancha.

“La intensidad, como otras situaciones, se pueden incorporar. Hay jugadores grandes, de primera, que aún hoy siguen aprendiendo. Roberto Depietri me decía que aprendió a cambiar de frente en el Toluca con su pierna no hábil (la izquierda), a los 27 años”.

La autoestima, señala, hay que potenciarla, pero marcando el error.

“Soy demasiado exigente, no me conformo. Trato de remarcarle al chico lo que hace mal por más que ganemos. Quizás ellos digan `´éste siempre me encuentra algo'. Pero es la única forma de crecer”, sostiene.

“Me pasó con un chico, marcador central, que había jugado un partidazo, pero cerró mal en una jugada con la pierna al revés. Y quedó grabada esa mala acción en todos. Y no es justo. Por eso les digo: `A uestedes siempre les van a estar mirando el error, o lo que hacen mal' . Lamentablemente es así”.

Fanático de la Liga

Mungo asegura ser un fanático del fútbol doméstico. De la Liga del Sur.

“Voy a ver a muchos chicos de la Liga. Está bueno que hoy Olimpo les de a muchos chicos con aptitudes de otros clubes la posibilidad de jugar con los mejores, que puedan desarrollarse desde Bahía y no desarraigarse en clubes de afuera”.

Menciona como clave que los menores jueguen en buenos pisos para crecer.

“Y hay que exigírselo a los clubes. Antes, era utópico pensar que Bella Vista tuviera césped en sus canchas de menorees, pero un día lo puso. A quienes no puedan tenerlo, nadie les quirará la posibilidad de jugar, pero por allì deberían competir en otra divisional”.

Juegan como viven

Según Mungo, los chicos juegan como viven.

“En Rosario, Buenos Aires y Córdoba nacen peleando... Se pelean hasta para tomar un colectivo. Viven todo mucho más intenso. Aquellos pibes que quieren jugar al fútbol, lo quieren hacer sí o sí. El de acá, generalmente no sabe lo que quiere ser”, analiza.

Señala que hay varios pibes que residen en la pensión de Olimpo, que están lejos de sus familias y que requieren un acercamiento mayor del cuerpo técnico.

“Al no tener los padres cerca, hay que acercarse y darles una mano, contenerlos”.

En cuanto a los presiones a las que son sometidos los chicos, una de las principales pasa por los padres.

“Antes el problema era con algunos padres, pero ahora, en muchos casos, es con las madres”, expresa.

En diez frases

1-  "Cuando empecé a dirigir pensaba que mi fuerte temperamento me iba a traicionar. Me decía: `me van a echar siempre, voy a vivir afuera´. Y creo que me han echado una o dos veces. No me gusta protestarle a los árbitros, aunque a veces suceda”.

2- “A diferencia del pasado, los pibes son revivos. Antes iba un padre con la pelota y se la daba de técnico y el pibe le hacía caso. Hoy, ya no es así”.

3- “Los pibes comen con el celular al lado, porque ven que el padre también come con el celular al lado”.

4- “El gran problema hoy de los pibes y algunos padres es que siempre están mirando más allá, más arriba, a otra categoría, en vez de disfrutar, aprender y competir donde está”.

5- “Hace poco un chico, que es un crack, me dijo: `No estudio más´. Juega bárbaro, pero no puedo asegurar que vaya a llegar. El padre le metió en la cabeza que se dedique solo al fútbol. Y está equivocado”.

6- “El nivel intelectual del chico se traslada a la cancha. Hay pibes que no son inteligentes y en el fútbol, justamente por eso, no pueden disernir una situación de juego en la cancha”.

7- Del Tato Juan Carlos Zapata al Pocho Néstor Aníbal Barú. "Pocho, yo antes gambeteaba a uno, me tomaba un whisky y después lo esperaba para gambetearlo de nuevo' , le decía Tato al Pocho. Y tenía razón. Hoy, si no sos rápido para pensar y en el desplazamiento, se te complica”.

8- “Hoy hay que ser mucho más profesional que lo que eramos nosotros.

9- “Al revés de lo que hace la mayorìa de los clubes, la inversión hay que hacerla principalmente abajo”.

10- “No es fácil dirigir a chicos. En la escuela de técnicos lo primero que les digo a los alumnos es que si no les guesta trabajar con chicos, que no lo hagan. Porque de ser así, en un año le arruinas la vida a un pibe”.


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