Debates en el área

Enrique Borgarelli pide parar la pelota

El deporte es un articulador de excelencia

A modo de mensaje de fin de año, el especialista en psicología deportiva brinda sus impresiones sobre las presiones que suelen recibir los chicos .

Enrique Borgarelli la tiene clara. Su vida está dedicada a la psicología en el deporte, focalizando su mirada en el (a veces mal) trato de los padres hacia sus hijos, el accionar de los clubes sobre el trabajo formativo y en el sostenimiento de un proyecto viable, con profesionales que se aferren a la erradicación de la violencia.

"Los dirigentes de los clubes, que lamentablemente están en vías de extinción, son los artífices de conducir a un chico a un camino sano, viable y positivo. Los directivos, tanto como los padres y otros protagonistas, deben entender que el hecho de perder está permitido en el reglamento. Perder, en definitiva, es una regla de juego tanto como la victoria o el empate, pero con la única diferencia de que una caída no es decisiva, simplemente porque el adversario fue superior en ese encuentro".

"Ser rival en la cancha no significa ser enemigo del otro. Yo te quiero ganar a vos, sacarte la pelota, hacerte un doble con volcada incluida o encestarte un triple, pero afuera te voy a saludar igual. La bronca -hasta lógica-- queda adentro del rectángulo, pero afuera debemos ser los mismos que antes de arrancar el partido".

"Por eso, siempre destaco que en el rugby, más allá de la confrontación que se desata en el partido, luego todo queda minimizado en un tercer tiempo. Incluso, sucede en el boxeo. Los deportes que deberían tener mayor arraigo general, increíblemente terminan siendo los más complejos".

"Insisto, tanto dirigentes como padres terminan siendo cómplices de su propia furia. Maradona hubo uno solo, Messi también y Ginóbili es único. No se puede alterar el orden de los factores".

"El pibe tiene que jugar, divertirse, escuchar la voz del entrenador, el silbato del árbitro y nada más. Esos niños no pueden vivir pensando que el papá está con la mirada fija, imaginando que cuando lleguen a su casa vendrá automáticamente el reto por el mal partido que hizo".

"El deporte es un articulador de excelencia entre la salud y el valor. La droga, lamentablemente, inserta a los chicos a la calle. Considero que debería existir una política fuerte para que por cada chico que está un club, definitivamente haya un pibe menos en la calle".


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