Mano a mano

Coco Landeiro

Un tipo puro corazón

Pablo, ex futbolista de Villa Mitre entre otros clubes, hoy dirige la cuarta y quinta del tricolor. De la pelota, que debió dejarla por una impensada afección coronaria, puede hablar un rato largo. Tanto como de la vida y su función, hoy formativa.

 

Por Walter Gullaci. Docente del IRS y periodista de La Nueva.

Marzo de 2007.

Villa Mitre pelea a brazo partido para mantenerse en la B Nacional, con un guerrero en la mitad de la cancha. Pablo Landeiro.

Con 27 años, es el hombre que transmite coraje y una entrega conmovedora. Ese “5”, está claro, lejos está de sentirse descendido. Da pelea.

Sin embargo, un rival inesperado asoma en el horizonte. De la Villa y de Landeiro.

En la semana previa el duelo ante Tigre en El Fortín, que finalmente terminaría 3 a 3, Coco, como lo llaman todos, sufre un desmayo en una práctica. Por un instante, se piensa en lo peor…

Finalmente, y luego de estudios realizados en la Fundación Favaloro, se le detecta una afección cardíaca.

La mitad del vaso vacío le indica que ya es un ex jugador. Adiós a la práctica activa.

La otra mitad, la que se aprecia llena, le hace ver la realidad. Lo más importante. El hombre sigue intacto para la vida cotidiana, para su familia, para su entorno. Y, también, para seguir ligado a su gran pasión: el fútbol. Aunque sin los cortos…

***

Pablo Landeiro ya sabe qué es dirigir en Primera, pero hoy se encuentra a pleno trabajando en el fútbol formativo. Dirige la cuarta y la quinta división de “su” club, Villa Mitre.

Nacido el 22 de enero de 1980 en Castelar, Buenos Aires, Coco tuvo una muy buena temporada 2015. La cuarta tricolor terminó subcampeona, y la quinta realizó una muy buena temporada.

No obstante esos buenos resultados, suele renegar del exceso de triunfalismo en el fútbol.

A ver, Pablo.

“Hoy, lamentablemente, en el fútbol hay que ganar como sea. Es lo que yo veo. Con un gol con la mano, como sea. Cosa que no comparto. Con Villa Mitre, en menores, me ha tocado enfrentar a equipos que a los 15 minutos ya están haciendo tiempo. No puedo creer que se lo hagan hacer a chicos de 15, 16 años. ´Tirate’, ´hacé tiempo’. Me está costando adaptarme a ese tipo de situaciones”.

“La pregunta que yo les haría es qué tienen para perder si intentan atacar, crear, que obviamente es lo más difícil en el fútbol. ¿Qué mejor que intentarlo más allá de las limitaciones? Si tu función es formar jugadores, en principio no deberías depender de un resultado. Aunque la materia prima no sea suficiente, qué mejor que uno le pueda enseñar a los chicos a tomar riesgos en la cancha. El día que venga un dirigente a decirme que tengo que salir campeón si o si en menores, me las tomo”.

“Por allí en cuarta, lo acepto, ya estás en una etapa para pasar al fútbol grande, y uno busca otras exigencias, otras situaciones de trabajo. Incluso hasta se entiende eso de ir un poco más al resultado”.

“A los chicos les insisto con que miren partidos intentando sacar conclusiones de los buenos jugadores en su puesto. Y que no se detengan en las imágenes donde se repiten mil veces los insultos, en las situaciones donde los jugadores piden continuamente que le saquen una tarjeta amarilla al rival. Los chicos copian esas cosas. Igual, al menos desde mi equipo de trabajo, no nos vamos a rendir en intentar modificar esas conductas”.

“Los martes hacíamos reducido en la cancha de piso sintético. Ahí le podes dar una mejor dinámica al juego, los chicos resuelven en dos toques. Después los traslado a una cancha de tierra, y es casi otro deporte. Bueno, ahí resuelve en tres o cuatro toques. Eso retrasa el período madurativo del juvenil”.

-Coco, vivimos tiempos complejos. Imagino que no debe ser sencillo lidiar con ciertas problemáticas de los chicos.

-En cuanto al tema de la contención que le podemos brindar, por fortuna en Villa Mitre no hay tantos inconvenientes como en otros clubes. Frente al problema, de existir, uno se involucra pero hasta allí nomás, porque hay gente mucho más capacitada para ello. Trabajamos mucho con el CPA (Centro Provincial de Atención de las Adicciones). Tomamos contacto con los padres para que el chico acuda y se lo asista convenientemente.

-¿Y cómo es Landeiro en el día a día con los chicos?

-Soy bastante sanguíneo, pero siempre manejándome con respeto. Trato de marcar territorio. Si uno no lo marca, hoy, como vienen los chicos, terminan dirigiendo la práctica ellos. Siempre hay cierta flexibilidad porque uno entiende la edad que están atravesando.
“Veo que, en general, la culpa siempre es del otro. Y de eso no pueden evadirse los chicos”.

-Alguna vez tuviste la oportunidad de contarle tu experiencia traumática a los chicos. “Vení nene, escúchame, a mi me pasó esto”. Me refiero a tu prematuro retiro del fútbol por la afección coronaria.

-Si por allí sale el tema, lo comento. De lo contrario, no. El año pasado sucedió algo interesante. Muchos chicos fueron a jugar a la tercera juvenil y quedaron pocos para entrenar. Se me dio entonces por hablar, preguntarles por el estudio. Eran solo catorce chicos, de los cuales solo estudiaban dos. Y no me gustó nada…

“Primero el estudio, después lo que sea. Hay que tener otras herramientas en la vida. Les expliqué que yo fui un jugador normal, que vivía del fútbol, pero no me salvé. Para nada. Y después, más allá de lo que me ocurrió, se te acaba la pelota y todo cuesta el doble”.

-¿El intelecto del chico influye positiva o negativamente en el aprendizaje del juego?

-Totalmente. El nivel intelectual lo traslada a la cancha.El fútbol pasa un 70 por ciento por lo mental, la confianza, la autoestima de cada uno. Diría que es un factor clave.

-¿Sos de estarle muy encima al chico?

-Solo lo necesario. "El día que no te diga nada, preocupate", les suelo decir. Les hablo, claro, para que resuelvan los errores.

-Y supongo que te das cuenta del pibe que puede llegar a Primera al que no.

-Es cierto, pero a veces es impensado el futuro del futbolista. Fijate el caso del dorreguense Gerk (Mauro, ex delantero de Villa Mitre). En Querétaro la rompió. Hasta hay un edifico pintado con la cara de él.

Personal

“Me siento un privilegiado de poder estar en Villa Mitre, con la infraestructura que tenemos y dirigiendo a las categorías más grandes. La dirigencia apunta a armar una estructura muy seria y yo me siento a gusto”.

Su paso por Italia

Landeiro se dio el gusto de dar una vuelta olímpica en el fútbol italiano, con el AS Penne Calcio, equipo de la provincia de Pescara, a la serie D.

De aquel paso, hay varias anécdotas. Entre ellas, estas:

"En invierno se hace muy difícil conseguir una cancha para entrenar porque hay mucha nieve. Un día nos llevaron a entrenar en una de tierra y nos encontramos con todo el piso congelado. Y a los 5 minutos de haber empezado ya teníamos los pies mojados y morados por el hielo. Pero, igualmente, tuvimos que entrenar una hora y media en esas condiciones. Nos mirábamos entre los argentinos y nos preguntábamos: ¿qué hacemos acá?".

"En muchas cosas son muy estructurados. Por ejemplo, tenés que comer en diez minutos. En el primer plato viene la pasta, enseguida el segundo con jamón crudo y queso, y ahí nomás, de postre, una pastafrola. Terminaste de comer y el capitán ya te llama para levantarte de la mesa. Pero ya estoy acostumbrado".

Paradoja del destino

Pablo Landeiro debutó en primera división el 5 de diciembre de 1999 con la camiseta de Cipolletti, en la B Nacional. Y justamente fue ante Villa Mitre, en El Fortín, en la goleada por 4 a 0 del tricolor.

Aquella zancadilla

El síndrome de QT largo (SQTL) que truncó la carrera de Pablo Landeiro como jugador, por entonces en Villa Mitre, constituye una alteración de conducción del corazón.

Información recabada en el Texas Heart Institute, explica que esta alteración afecta a un proceso denominado repolarización, que es cuando se restablece la carga eléctrica del corazón después de cada latido.

El síndrome congénito de SQTL es un trastorno poco común que, generalmente, se hereda (es transmitido de una generación a la siguiente).

En otros casos, el SQTL puede ser ocasionado por ciertos medicamentos o puede ser el resultado de un accidente cerebrovascular o de algún otro trastorno neurológico.

Messi, la Selección y Banega

Para Coco Landeiro, Ever Banega es el jugador más inteligente del fútbol argentino en el momento de repartir el juego, de manejar el mediocampo de la Selección.

Sin embargo, ello no alcanza para satisfacer las necesidades del mejor….

“Con Messi pasa que como se la da Iniesta en Barcelona no se la da nadie en la Selección. Necesita asistidores de ese calibre y obviamente en Argentina no los tiene”.


    © Copyright D5 2018