En la cancha

Copa Fair Play Doble5

Ellos cuatro marcaron el camino

Los elegimos, los agasajamos. Armando Mondelo, Pablo Gilardi, Germán Carnota y Marcel Suay fueron distinguidos como grandes referentes del juego limpio.

Por Walter GullaciDocente del IRS y periodista de La Nueva.

Referentes enormes de sus clubes, cada uno en su época representan un sello de juego limpio, caballerosidad deportiva y jerarquía individual puesta al servicio de lo colectivo.

De allí que esta página, en consonancia con las entidades que los cobijaron, los eligió para agasajarlos en esta Primera Edición de la Copa Fair Play Doble5.

Por los valores.

Por el juego.

Por el legado.

Por los pibes.

Por todo eso les dimos las gracias y distinguimos a Armando Mondelo (Tiro Federal, aún vigente), Germán Carnota (Bella Vista), Pablo Gilardi (Villa Mitre) y Marcel Suay (Liniers).

En el centro de la cancha número 1 del flamante y fantástico predio que el club Villa Mitre construyó en Thompson y México, con los chicos de las categorías 2001 del tricolor y Liniers y la terna de jóvenes árbitros de la ABA, rodeando a las cuatro figuras liguistas, uno a uno fue recibiendo el tributo de este espacio.

Así, Mondelo, último goleador del Oficial de primera de la Liga del Sur pero con la casaca de Pacífico -hoy de vuelta en el aurivioleta-, recibió el suyo de manos de Néstor Herrero, notorio entrenador bahiense, hoy a cargo de la coordinación del fútbol formativo de Villa Mitre.

Luego Suay, formador del club Liniers y uno de los hijos dilectos que contribuyó a obtener el titulo liguista de 1996 tras 48 años de sequía de campeonatos del Chivo, recibió el suyo de manos de su profe de entonces, Omar Correa.

Después llegó la hora de Pablo Gilardi, uno de los volantes ofensivos de mayor categoría que pasó por el fútbol nuestro, en este caso con la casaca de Villa Mitre. Y fue el actual presidente tricolor, Juan La Rocca, el encargado de entregarle la distinción.

Finalmente, el presidente de la subcomisión de fútbol menor de Liniers, contador Carlos Pablo, hizo lo propio con Germán Carnota, símbolo de los últimos tiempos de Bella Vista, hoy con 38 años y una vida deportiva entregada a los de La Loma.

Un momento grato, inolvidable para quienes formamos el equipo de Doble5.

Y seguramente punto de partida para nuevas ediciones de esta Copa que no premia resultados, sino posturas.

De valores y enseñanzas.



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