Debates en el área

Mano a mano con Marcelo Dubié

La clave pasa por capacitar a los formadores

Apasionado del fútbol formativo, este Profe que supo trabajar en Boca profundiza con Doble5 sobre una etapa clave en el desarrollo del chico.

Por Walter GullaciDocente del IRS y periodista de La Nueva. Fotos Horacio Contreras

La mañana, fría y destemplada, no tiene cabida allí adentro.

Es mucha la actividad que se desarrolla en ese muy equipado gimnasio, como para pensar en la baja temperatura. En esa llovizna persistente, molesta.

El pampeano Marcelo Dubié (oriundo de Santa Rosa) le mete toda la onda al entorno que lo rodea.

Atiende a este periodista, al fotógrafo, a cada llamada a su celular. Pero principalmente a quienes van transitando por cada uno de esos aparatos que dominan la escenografía del lugar, en la planta alta del club Tiro Federal.

Hay transpiración. Hay movimiento. Hay vida, allí.

-¡No parás un segundo!

-Nooo, es parte de mi naturaleza. ¡Hay que moverse!

Profesor Nacional de Educación Física, Dubié supo trabajar en las inferiores de Boca y hoy asume su rol profesional fortaleciendo el cuerpo y la mente de muchos bahienses.

Pero está claro que el fútbol formativo lo apasiona. Y mucho.

“Siempre digo que cuando vemos a un jugador de Primera, lo que se ve en realidad es un producto desarrollado en el tiempo, lo que llamamos `Proceso de Formación'. No se obtienen, salvo excepciones, objetivos o logros sino a partir de un proceso de educación de años, donde el jugador va adquiriendo conocimientos, técnicas, desarrollando su cuerpo y sintiendo que la carrera del futbolista no es nada fácil”.

Hoy, aclara, se apuran los tiempos en demasía.

“Muchos copian fórmulas y lo hacen mal. Hay formadores que están errando el camino. Demasiado interés en ganar más que en formar”, dice.

Y acota: “Hay situaciones que se tornan incomprensibles. Le tirás una pelota grande a un chico de 5 años para que cabecée, entonces el chico cierra los ojos, no visualiza el objeto, cabecea mal, le duele al golpear el balón. Y lo mismo ocurre con las medidas de las canchas, de los arcos, que son similares para un tipo de 25 que para un chico de 9 años. ¡Un disparate!”.

Está convencido que no se respetan los tiempos de maduración del chico.

“Que comprenda el juego, que asimile una derrota, que respete al rival, al árbitro. Está el pibe que tiene buena técnica, pero quizás es retraído, introvertido. Y por eso lo van dejando de lado. Pero un día madura, explota. Sólo había que esperarlo”.

Recuerda una anécdota en su etapa de profe de la octava de Boca, junto a José Malleo (formador, ex delantero de Rosario Central y Argentinos Juniors).

“El me contaba el caso de Fernando Gago, quien había llegado a Boca desde Club Parque, por entonces una cuna de cracks. Jorge Griffa era el coordinador de las formativas y lo quería dejar libre porque lo veía muy flaquito. Pero ahí surgió José. Le dijo: `vamos a dejarlo un añito más, algo tiene este pibe'. Así arrancó Gago”.

“Otro caso particular fue el de Nicolás Gaitán, hoy en la Selección de Tata Martino. Llegó a Boca a los 12 años con un cuadro de desnutrición. Era un chico muy introvertido. Ni hablaba. Fijate adónde llegó”.

Boca, explica, ve aproximadamente entre 20 y 30 mil pibes en el transcurso del año, de los cuales elige a 110, 120, siendo que por categoría se van una decena de chicos en la renovación de los planteles.

“Si yo fuera dirigente, iría perfeccionando a los captadores. Y cuando encuentro en ellos capacidad, los mantengo. Hoy cobran vital importancia”.

Sostiene que el maestro, en ese sentido, ha sido Fabián Maddoni en Argentinos Juniors (Mauricio Macri lo llevaría a Boca), generador de los Juan Pablo Sorín, Esteban Cambiasso y Juan Román Riqueme, entre tantos otros.


Optimizar la formación

-¿Trabajar en lo físico con o sin pelota?

-Cada uno tiene su librito. Si de pronto dispongo de canchas aptas para trabajar con la pelota, lo hago. De lo contrario, si el balón pica mal, no puedo trabajar la técnica como corresponde. Me adapto a la realidad que propone cada club. Después hay instancias que uno busca en determinados jugadores que yo las voy a llevar a cabo sin la pelota. Temas muy específicos.

-La palabra actitud, tan de moda, ¿cómo se explica?

-El fútbol es muy emocional. Juegan muchas situaciones. Si estoy en desventaja, si el rival es más poderoso. Yo estuve de los dos lados. En Argentinos, cuando jugábamos contra Boca, la arenga era “vamos que enfrentamos a Boca, estos qué se creen”. Y al revés, estando en Boca, sabía que todos se iban a matar contra nosotros. Había que tener al chico bien arriba en sus estímulos para no caer en la suficiencia, en subestimar. Entrenábamos al 120 por ciento porque todos doblaban el esfuerzo contra nosotros. La postura actitudinal debe ser altísima a ese nivel.

-En general, ¿qué tiene de diferente el chico que llega a Primera?

-El período de formación va desde los 5 años hasta ese momento. El que quiere ser futbolista sabe que si hay que viajar tres horas por día para poder entrenar, hay que hacerlo; bancarse comer salteado, convivir con el dolor, tener conducta, actitud para ir a entrenar con lluvia, frío o calor.

-No debe ser sencillo manejar tanto esfuerzo.

-Para eso están los formadores y hoy tenemos un déficit en ese sentido. Claramente hay que apuntarle a optimizar la formación. Lo hablamos con Gerardo (Salorio, Profe multicampeón mundial con la Selección Argentina Sub 20). El respeto por el compañero, por el entrenamiento. Si yo llego tarde a entrenar, con los jugadores esperándome, estoy listo. El que no entiende que la parte formativa es todo, no solo enseñar a pegarle bien a una pelota, se equivoca feo. ¿Cómo le digo al chico que tiene que alimentarse y dormir bien, que tiene que cultivar el respeto, si yo no le doy el ejemplo?

“Cuando te piden que recomiendes a un pibe, lo primero que uno mira es que sea tanto buena persona como buen profesional. Después lo recomiendo.

“La clave pasa por lograr que el jugador incorpore a su estilo de vida hábitos que lo lleven a ser un buen profesional, con todo lo que esto incumbe: puntualidad, higiene, respeto por él y los demás, concentración, humildad, ganas de superarse... Y como siempre les digo a mis jugadores, ellos deben madurar y comportarse como adultos más rápido que sus pares, ya que con su corta edad muchas veces pueden acceder a lugares muy importantes y deben actuar como personas adultas.

“El jugador que pueda comprender esta forma de vida lo más rápido posible podrá acceder y mantenerse durante mayor y mejor tiempo en lo más alto del rendimiento deportivo.

“Una vez que nosotros logremos inculcar todas estas conductas, seguramente nuestro trabajo será más productivo”.

Cerca de Diego y el Pájaro

“El fútbol es mi pasión, me llevó a los mejores lugares. Arranqué en Primare D, en Lugano, Juventud Unida, y tuve la gran suerte que cursando el segundo año de Educación Físca empecé a ver los entrenamientos de la primera de Boca. Así pude ir a la pretemporada en el Hindú Club donde estaban Diego Maradona y Claudio Caniggia, nada menos... Fueron días maravillosos. Como una maestría”.

Padres tóxicos

“En Argentinos y en Boca veía a padres que estaban todos los días mirando los entrenamientos de los chicos. Me preguntaba: “¿este hombre no trabaja nunca?”. Sus intenciones seguramente no son malas, pero perjudican al chico. ¿Sabés la cantidad de pibes que han dejado de jugar por culpa de los padres?”.

Haciendo escuela

Marcelo Dubié es parte de la Escuela de Iniciación Deportiva para chicos de 5 a 10 años, programa nacional que también se instrumentó en Bahía Blanca, con funcionamiento en Mundial FC, en el Club Villa Muñíz, y también en Sierra de la Ventana.

“Es gratuita. Se trata de una escuela de fútbol, pero también trabajamos en la formación de los formadores. Se desarrollará hasta diciembre, para posteriormente realizar una evaluación mas allá de los ajustes que llevamos a cabo en forma permanente”, sostiene el Profe.

La frase

“El Profe que sólo está empapado de lo teórico está perdido”.


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