Desde el silencio

Juan Barbas, Coordinador de las Inferiores de Olimpo.

Juan Barbas: los caminos de una vida sin trampas

Nació y creció en una villa de San Martín. Fue campeón con el juvenil en Japón 1979 y jugó el Mundial de España 1982 con la mayor. Figura en el Real Zaragoza y en el Lecce de Italia, Barbas nunca colgará los botines.

Por Héctor Ricardo Aure

Periodista

Esos ojos no tienen secretos.

A esos ojos que se comprimen les cuesta contener las lágrimas.

Y esos ojos que dejan ver el corazón de Juan Barbas lo muestran de pibe, en una casita precaria de la villa donde creció, y lo reencuentran escondido debajo de la mesa junto a sus cinco hermanos porque el techo no podía con la lluvia.

Juan Barbas camina bajo el sol casi primaveral, ya sin la pobreza de la villa, ya sin su viejo, un entrerriano albañil que nunca fue a verlo jugar, y que llegaba agotado, pero que le legó la dignidad que nunca resignó. Y lo acompaña, de lejos, su vieja, una correntina que tuvo fuerzas para ser ama de casa y empleada doméstica al mismo tiempo, y que ahora no baja los brazos ante la enfermedad.

Juan Barbas camina por las canchas del Club Teléfonos y su voz corre por el tiempo repasando su camino, el que por estos días recorre como coordinador de las divisiones menores de Olimpo.

--Nací en Villa Zagala, San Martín, cerca de la cancha de Chacarita. Mi viejo era de Entre Ríos, y mi mamá de Curuzú Cuatiá, Corrientes. Infancia dura y linda al mismo tiempo. Piso de tierra, una vieja cama elástica como puerta y muchas necesidades. Terminé el primario y, frente a la necesidad económica, me puse a trabajar de cadete en una farmacia, después en una metalúrgica.

Juancito, que presentía otro futuro, se pasaba las horas en los potreros enmarcados por la pobreza y el olvido porque la injusta desigualdad viene de lejos en nuestra tierra. Él empezaba a darse cuenta de que lo mejor estaba en sus piernas. Muchos le decían que jugaba muy bien y un tal Ricardo Mansilla, que creía en sus condiciones, lo acompañaba a todos lados. Al fin pudo probarse en River aunque era hincha de Boca.

--De cientos de pibes quedamos tres. Federico Vairo y Pando, dos ex jugadores de River, eran los técnicos. Prometieron llamarme. Nunca lo hicieron. Seguí laburando hasta que un conocido de la fábrica me acercó a Racing. Allí encontré a mi segundo padre, Cacho Giménez. Él fue mi gran sostén: me daba comida, ropa y hasta me consiguió una beca que representaba más plata que mi sueldito.

La villa y la pobreza bien pudieron empujarlo hacia otro camino, pero supo resistir y mantuvo su rumbo.

-- Se puede ser muy vulnerable en ese ámbito, pero mis viejos, que trabajan todo el día, me inculcaron otras ideas. Ellos me convencieron de que para abrirme paso en la vida no debía sacarle nada a los otros. Y así crecí.

De la villa de San Martín, provincia de Buenos Aires, a Retiro, en tren. De allí, en colectivo, el 22, hasta Avellaneda. Más de dos horas de viaje. Y después, la vuelta, al anochecer y con hambre y cansancio.

--Fueron pasando las divisiones inferiores y siempre tuve ayuda. Me apoyé en el afecto de Tita Mattiussi, la hija del canchero de Racing, una madre para todos los jugadores que pasamos por el club. Ella, como a tantos, me levantó cada vez que me derrumbé anímicamente. Además, estaba el aliento de los jugadores consagrados, como el arquero Agustín Mario Cejas, que me acercaban en sus autos para que me ahorrara el pasaje y pudiera comprarme algo para comer.

Llegó a Primera en 1977, contra Rosario Central, y de la mano de Cacho Giménez, por entonces entrenador interino.

--Debuté como wing derecho y hacían cola para putearme. Después Sívori me puso de volante por derecha, y, más tarde, el Vasco Urriolabeitia como marcador de punta por las dos puntas.

Con Enrique Omar Sívori, una gloria del fútbol mundial en su juventud (1935/2005), Barbas jugó su único partido en Bahía Blanca, un amistoso contra Olimpo que la Academia ganó 3-1. Entre sus compañeros estaban el arquero Vivalda, Carlos Angel López, Olarticoechea, Gabriel Calderón, Moulia y Fernando Rodríguez.

Después apareció Ernesto Duchini, el gestor del plantel que dirigido por César Menotti ganó el Mundial Juvenil de Japón 1979. Fue su gran salto hacia el mañana que había buscado.

 …

Dos veces había estado frente a Juan Barbas antes de esta tarde en Bahía. La primera, en el túnel del estado Centenario, ni bien lo habían expulsado ante Uruguay, en el Sudamericano Juvenil de 1979. La segunda, una tardecita de verano bahiense, en el hall del entonces Hotel Belgrano, compartiendo una charla con Olarticoechea, y mientras yo esperaba entrevistar al legendario Enrique Omar Sívori.

Barbas era el Juancito que se estaba afirmando el camino de sus sueños.

--Y ahora, ¿qué les podés dar a esos pibes que sueñan abrir sus caminos por el mundo del fútbol?

--Todo lo que aprendí en más de 30 años, pero esencialmente que hay dos caminos: el del éxito, que demanda renunciar a muchas comodidades y placeres, que exige acostarse temprano, comer sano, no fumar, liberarse del alcohol y de las drogas, educarse y no apartarse del esfuerzo, estudiar y valorar la ayuda que se recibe. Y el otro, el del fracaso, el irresponsable, el del boludeo, el que promete llegar pronto y fácil, pero que apenas dura dos pasos.

Hoy, este maduro Juan Barbas admite que se puede perder un partido pero jamás tolera que se pierda la pasión.

--No soy un resultadista ni voy a tratar de ganar a cualquier precio. Se puede ser campeón tratando bien a la pelotita y jugando en equipo. Tuve maestros que me formaron con ese pensamiento.  La vida es corta como para vivirla haciendo trampas.

El pasado en el presente

¡Barbas! ¿Barbas?

Muy pocos de los pibes que buscan abrirse paso por el camino del fútbol conocen su pasado. A Barbas no le importa, tampoco se los cuenta, aunque deberían saber que…

… nació en San Martín, provincia de Buenos Aires, el 23 de agosto de 1959.

… fue el volante “socio” de Diego Maradona en aquella Selección  que ganó el Mundial Juvenil de Japón 1979,  donde estaban Ramón Díaz, Gabriel Calderón, Hugo Alves, Sergio García, Juan Simón, Rossi…

…integró el plantel del seleccionado mayor que jugó el Mundial de España 1982 que formó Menotti y que integraron Fillol, Kempes, Passarella, Tarantini, Gallego, Maradona, Valdano, Ardiles, Bertoni…

…fue citado por Carlos Bilardo para jugar toda la eliminatoria al Mundial de Méjico de 1986. A último momento lo desafectó. Y nunca supo por qué.

… fue figura en el Real Zaragoza de España, donde fue elegido el mejor jugador de ese país en 1983 y 1984.

..  fue el primer extranjero contratado por el Lecce de Italia. Su rostro está plasmado en un gigantesco mural del estadio de ese club.

… jugó en el Lucarno, de Suiza, y en el Sión, de ese país, donde fue campeón.

… de vuelta en la Argentina, jugó brevemente en Huracán, Alvarado, de Mar del Plata, y All Boys. Se retiró en 1997.

… dirigió el fútbol menor de Racing Club, y que conformó un selectivo del que emergieron varios jugadores que llegaron al exterior, por caso Viola, Fariña, Luciano Vietto, Saveljich, Zucculini,  Centurión o De Paul.

..  Juan Alberto Barbas nació hace 57 años, que está casado con la mujer que conoció a fines de los años 70, en Buenos Aires, con la que tiene 3 hijas.

En primera persona, de primera

Autodefinición:

“Soy feliz. Hago lo que siento: ayudar a los pibes a que hagan lo que sienten. El fútbol puede alejarlos de los peligros de hoy”.

Darse cuenta

“Creo captar pronto al chico que tiene las cualidades para llegar a destacarse, sobre todo por su dedicación y seriedad”.

Racing

“Llegué en 1975. Me dio la oportunidad de formarme en el fútbol y como persona. Un ex presidente, Cogorno, me echó en 2012 y le inicié juicio. No me pareció justo. Estoy muy dolido”.

César Menotti

“Lo más grande que tuve como entrenador. Se creó una relación muy paternal. El me tuve en cuenta a la hora de renovar al seleccionado mayor. Jamás olvidaré que en la revancha con Holanda, después del Mundial 1978, en la definición que ganamos me confió tirar un penal”.

El Servicio Militar

“Lo hice en 1978. Estaba incorporado en el regimiento de La Tabalada cuando me convocaron a jugar un amistoso en Tucumán con el juvenil y ante el Cosmos de los Estados Unidos. Supuse que la AFA había pedido el permiso. Falté 5 días y al volver casi me declaran desertor. Me dieron 15 días de arresto y tuve que limpiar toda la cuadra. Fue otra enseñanza”.

La guerra y el fútbol

“Siempre nos criticaron por haber ido al Mundial de 1982 mientras otros pibes morían en las Malvinas. Incluso yo mismo pude estar peleando en las islas. Pensé que nunca llegaríamos a ese extremo por culpa de una locura. Eran tiempos de la dictadura militar y en la AFA nos dijeron que debíamos representar al país, defender el título de 1978 y que éramos deportistas y no políticos…”.

La casita de los viejos

“Lo primero que hice cuando tuve un poco de plata fue comprarle la casita a mis viejos. Tuvo que ser cerca de la villa, porque no quisieron alejarse de sus amigos”.

Diego Maradona

“Seguimos siendo amigos, aunque a la distancia, porque él está muy lejos. Compartimos mucho tiempo en las selecciones nacionales, incluso la misma habitación. No es fácil ser Maradona. No se lo deja en paz. Hay que comprenderlo”.

Europa

“Me sirvió en lo humano. Allí viven mis hijas mayores: Gabriela, de 33 años, y Daniela, de 31. Guardo gratos recuerdos y amigos de Zaragoza y Lecce. También fue importante en lo cultural y eso, en gran parte, gracias al preparador físico Ricardo Pizzarotti, que siendo muy pibe me inculcó la lectura y me llevó a visitar los grandes museos de Europa”.

Aquel único partido

El martes 13 de febrero de 1979, en el estadio Carminatti, Racing venció a Olimpo 3-1.

Olimpo (1)

Esteban Fernández, Vicente (Basualdo), Bonjour, Bazerque (Khun), Maldonado; De la Canal, Mosconi (Orpianesi), Cheiles (Rachi); Farías (Portela), Luis Diaz y José Ramón Palacio. Director técnico: Juan Carlos Zapata.

Racing (3)

Vivalda (Suárez); Araóz, Daniel Killer, Oscar García, Britez  (Paíz); Barbas, Olarticoechea, Carlos López; Torres, Avallay (Fernando Rodríguez) y Prycodko. Director técnico: Enrique Omar Sívori.

Goles: Carlos López (2) y Fernando Rodríguez, para  Racing. Palacio, el de Olimpo.

Arbitro: Omar Gilberto Quevedo.


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